lunes, 26 de septiembre de 2016

Pan comido POR JUAN ESTEBAN LAGORIO

Alguna vez escribimos que la diferencia entre el hombre y el mono es la repostería. Entre muchas otras cosas, claro está. Pero centrémonos en este concepto. En la confección de un producto de repostería hay un sentido trascendente. Hay un fin determinado que complementa una necesidad básica, y que utiliza medios que proponen crear una síntesis del contexto en el cual será insertado. Hay una ciencia aplicada, hay química, arquitectura, arte y puesta en escena en un pastel. Y mucho más que eso también. Nuestra larga experiencia nos enseñó que una torta, como una novela o un film, no puede propender al caos. La culminación de un conjunto de saberes en un refinamiento, en una cultura, tiene un origen y un sentido. Si la repostería es una especie de hiper-ficción sobre lo nutricional natural, su trascendencia es puramente justificada por medio de lo inextricablemente humano. Probablemente haya surgido la necesidad de la repostería al mismo tiempo que la necesidad de alimentarse. Y si, como suele decirse, la comida entra por los ojos, quizás antes.

miércoles, 31 de agosto de 2016

De mi diario. Leyendo a Saint-Simon POR ANGEL FARETTA

Hay algo que me desconcertaba hasta ahora con la lectura de sus Memorias; este mediodía creo que di con ello. Escribe muy bien, describe muy bien, es un gran observador en sentido general, lato. Es psicólogo en el sentido superficial, llano, a que pueden llegar los franceses, es decir mediante tipos o caracteres. Pero una vez que la tipología está trazada perfectamente allí empiezan a notarse sus limitaciones.
La tipología impide pensar con profundidad o, como dirá contemporáneamente otro francés —Braudel— a largo alcance. En el caso supuesto, además, que este historiador lo haya logrado; cosa que también está por verse. Por ejemplo, el retrato de Madame de Maintenon es literariamente brillante, agudo, lleno de matices, sintácticamente malévolo, de mala uva que dice su traductora española —la palabrera Consuelo Bergés. Pero una vez que el portrait o más bien el sketch está trazado el Duque se arroja como tabla de salvavidas a las vaguedades moralizantes. O a las ensoñaciones neoclásicas de tinte estoico, “romano”, cosa que los franceses apenas comprendieron retóricamente.

miércoles, 27 de julio de 2016

Buenaventura Goberna RELATO // POR JAVIER LODEIRO OCAMPO

Hacía un tiempo que estaba solo, desde la ida de Casellas y Bisañas. La casa parecía abandonada pero no me importaba demasiado; el negocio de las yeguas había crecido mucho, sin que nadie lo imaginara, y yo me pasaba gran parte de la semana a cielo abierto. Un día fui hasta el final de la línea para recoger el pedido, eran unos veinte animales para tiro, como de costumbre, y me encontré con Bisañas que venía del Oeste. Había estado en el Diciembre y con él venía un señor Buenaventura Goberna. “Lo encontré en el camino, no tiene trabajo y no tiene adónde ir”, me dijo Bisañas. Goberna era cocinero y había perdido su trabajo en La Aguja por diferencias de criterio con el dueño. Habían discutido por la receta de una salsa, me dijo. En verdad no tenía adónde caerse muerto y comprobé que no traía dinero ni para cigarros. Un poco me molestó el egoísmo de Bisañas, que no lo quiso cobijar, y otro poco me cayó bien alguien que tuviera diferencias con el propietario de La Aguja, que nunca me simpatizó. Pero lo cierto es que me dio lástima el pobre Goberna y por eso lo invité a que viniera a mi casa hasta que se ordenara su vida.

jueves, 7 de julio de 2016

La jabonadora RELATO // POR MELINA CHERRO

Se había mudado a la ciudad hacía unas cuantas semanas. Su marido había conseguido un trabajo en una fábrica de zapatos y si bien la paga no era buena, era mejor que la estéril espera en el pueblo.
Instalados provisoriamente —como le había dicho él— en una pensión de Constitución, se pasaba los días sola, mirando por la ventana y canturreando alguna vieja canción. A través de la ventana, veía a la gente pasar, algunos subían y bajaban de los transportes públicos, otros corrían para huir de la incómoda garúa. Hacía semanas que lloviznaba. El cielo se mantenía en un blanco espeso, el vapor de agua estaba en el ambiente como una tormenta contenida, que no se decidía a caer. Y entonces —al mirar el cielo, a través de su ventana— extrañaba los rayos y truenos de su pueblo natal. Esas eran lluvias de verdad.

jueves, 26 de mayo de 2016

Sed de vivir POR MELINA CHERRO

En los últimos días de su vida, Van Gogh pintó más cuadros que en todos sus años anteriores.
Internado en una clínica psiquiátrica, pinta un paisaje campestre, ese lleno de amarillos y azules. A un lado, un labrador. La monja que lo está atendiendo le dice –mirando primero el cuadro y luego por la ventana- : “Es hermoso. Pero el labrador es imaginario. En este campo no hay nadie.”
Vincent sigue pintando mientras le responde pacíficamente, como pocas veces en la película:
-Es un hombre cualquiera luchando bajo el sol para terminar su trabajo. Es la imagen de la muerte.
-No parece una muerte triste.
-No, no lo es, hermana. Ocurre en pleno día, con el sol inundándolo todo con una luz de oro puro.

martes, 17 de mayo de 2016

Juntos a la par POR JAVIER LODEIRO OCAMPO

Hermoso ejemplo del uso de un lenguaje simbólico tradicional por parte del cine. La cabalgata del circo (Mario Soffici, 1943) narra la historia de dos familias dueñas de un circo en el cual además actúan como protagonistas. Ni bien empieza la película una voz en off anuncia que la historia que va a contarse comenzó muchos años atrás, y acto seguido vemos dos carretas (la modesta caravana del circo) atravesando la pampa en el último cuarto del siglo XIX. A partir de entonces se suceden unas a otras las escenas más importantes en las vidas de los protagonistas, siempre separadas entre sí, para marcar el paso del tiempo, por la repetida escena de las carretas cruzando la planicie y la imagen sobreimpresa de una rueda que gira a la par.
Los 12 rayos de esta rueda,obviamente, simbolizan el ciclo anual, pero este simbolismo es secundario.

domingo, 27 de marzo de 2016

Etica y poesía. Poesía o ética POR ANGEL FARETTA

Es obvio que uno de los más crueles y permanentes enigmas de la naturaleza humana es saber de una forma u otra que cada una de las personas que conocemos en nuestra vida, aún la más grises, viles y hasta incomprensibles, cumplen alguna función y tienen algún significado. Pero como malos lectores o espectadores hacemos lo posible para hojear la página final, o llegar tarde a la función, adelantándonos así, e inútilmente, a designios que sólo comprenderemos en otro lugar.
 Una forma de ese “otro lugar” es la poesía.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Lo que el cielo nos da. Sobre la “master class” de Heiner Goebbels en el Teatro Colón POR DIEGO EZEQUIEL AVALOS

Hace pocos días tuvimos la suerte de tener en Buenos Aires a Heiner Goebbels, quien dentro del Teatro Colón pudo no solo presentar su puesta “Stifters Dinge” sino también dar una “master class”, en la cual desarrolló su línea de trabajo, explicó la constitución del nuevo espectáculo y dio cuenta de cuáles fueron las puestas previas que le permitieron llegar a esta nueva presentación.
Decimos que tener a este hombre entre nosotros fue una suerte porque todo su operar fue una verdadera muestra de lo que entendemos como el pensamiento alegórico. Un ejemplo más de que tal pensamiento no está agotado sino que sigue pululando, sobretodo en ciertos escenarios donde se entroniza lo que supuestamente es el verdadero arte.
En este texto trataremos de desmontar el discurso de Goebbels a fin de comprobar cómo esto que se presenta como novedoso lejos está de serlo, dando cuenta además de ejemplos concretos para bien entenderlo. Las alegorías siguen activas entre nosotros, la defensa por un pensamiento libre nos empuja a salir al combate.

jueves, 3 de marzo de 2016

Mujeres que se quedan, mujeres que se van POR MELINA CHERRO

-Este es un salón de baile. No es la vida real.
En la vida real a las mujeres no les gusta que las lleven de un lado al otro.
En un salón de baile esperan que así sea, tienen que ser dirigidas.
De manera, caballeros, que diríjanlas. Ustedes no son máquinas, dirijan.”
(
El Profesor de Baile en “La paredes oyen” Margaret Millar, 1959. El séptimo sello-Emecé Editorial.)

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Una de las tareas que tenemos cuando trabajamos con la obra de un autor, es buscar los ecos, las repeticiones, las simetrías. Elegimos tres o cuatro obras y leemos o miramos intentando descubrir cuál es ése sentido oculto detrás de ese objeto, personaje o palabra que se repite una y otra vez en cada una de estas obras. Y así, si logramos descubrir y recorrer esas repeticiones hay algo más que se nos revela. Es esa mirada secreta del autor, que a través de esas situaciones repetidas nos está diciendo algo.

lunes, 22 de febrero de 2016

Nota a un lado del campo de jineteadaPOR JAVIER LODEIRO OCAMPO

"Las vocaciones están determinadas por la propia naturaleza de uno. El hombre alcanza la perfección a través de la devoción a su trabajo propio. ¿Cómo? Alabando en su trabajo propio a Aquel de quien procede la expresión de todos los seres y por quien es extendido todo este universo".
Bhagavad Gita III.15-35 y XVIII.18-48.*

El domingo en Villa Traful. Mientras hago la cola de turistas en el almacén veo entrar dos pibes con el "uniforme" de los participantes de la jineteada: botas de cuero atadas en la pantorrilla, bombacha, camisa celeste y pañuelo rojo... y la infaltable boina, claro. Se apoyan en el mostrador, sonrientes y silenciosos. Esperan pacientes como monaguillos, pienso, o también: como atemorizados ante la ruidosa concurrencia. De tanto en tanto echan rápidas miradas a la cajera, que tipea números en la calculadora a una velocidad por lo menos dudosa.

jueves, 7 de enero de 2016

Encierros, infiernos y mares tormentosos. Notas sobre “La Sirena”, de Margaret Millar POR MELINA CHERRO

Este texto está dedicado a la memoria de Alicia Carosio, gran lectora de Margaret Millar, excelente escritora, y con quien mantuve unos pocos pero hermosos meses de amistad.
“La muchacha le llamó la atención aún antes de entrar a la oficina. Era un día ventoso y todo estaba en movimiento excepto su rostro. Su abrigo golpeaba contra sus piernas como alas cautivas, y sus largos cabellos parecían querer enredarse. El cartel que colgaba en la puerta: SMEDLER, DOWNS, CASTELBERG, MACFEE, POWELL, ABOGADOS, se bamboleaba como si los socios estuvieran luchando entre sí.”
La muchacha que llama la atención es Cleo, una joven “diferencial” como se hace llamar ella misma o como le enseñaron en la “escuela especial”. Esa forma diferencial, eso que llama la atención en Cleo, es lo propio de una joven que no encaja en las formas normales que se esperan para una chica que pertenece, a lo que podría llamarse, alta burguesía industrial norteamericana. Y lo que llama la atención en este párrafo inicial, es la forma en que Margaret Millar comienza la construcción simbólica de su personaje.

martes, 17 de noviembre de 2015

Charles Péguy, lo "popular" y el "populismo" POR ANGEL FARETTA

Charles Péguy fue un hijo, nieto -y posiblemente descendiente luego de generaciones que llevarían hasta los romanos-, de campesinos. Narra con emoción el trabajo diario de su madre -que era sillera-, la vida en su pueblo natal y la región de la Orleans de donde provenía; los olores y comidas y sus gentes, etc. Por una beca logra ingresar en el Escuela normal, es decir en el centro de la tabula rasa positivista y secularizante, sin más anticatólica en la práctica, instalada en diversos países, sobre todo Francia, para borrar toda huella de tradición (que se leía sin más como cristiana) en las jóvenes mentes -que no en las almas- de los que se inician en la vida.
De igual modo y derivativamente se procedió en la Argentina con Sarmiento y sus maestras normales; en este caso su preferencia fueron las norteamericanas como apelación de origen controlado.

viernes, 2 de octubre de 2015

Sobre "El matadero" POR ANGEL FARETTA

Fue escrito hacia 1838-40 por Esteben Echeverría, en Las talas, cerca de Luján, donde se hallaba al parecer oculto de las fuerzas de la mazorca, brazo armado de la dictadura de Juan Manuel de Rosas. Recién fue publicado en 1871; es decir que el estado de recepción del relato se da en un momento ya francamente apto para recibirlo y ponderarlo; puesto que Rosas es por entonces la negatividad absoluta para la élite liberal que gobierna el país y lo seguirá haciendo por largo tiempo.En rigor se discute su inclusión dentro del estricto marco del género relato. Pues participa también de la sátira, la diatriba política, la crónica de costumbres -real o simulada.Echeverría comienza su texto ironizando sobre la historia en general y los historiadores españoles en particular. Nítido trazo de uno de los blancos polémicos de la primera generación romántico-liberal, cuyo jefe de escuela será indudablemente el propio Echeverría.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Máximas y reflexiones POR ANGEL FARETTA

Devaluar algo que amamos, o que a lo sumo nos atrae erótica, físicamente -puesto que tal atractivo puede ser un acicate hacia el amor-, es un ejercicio constante del espíritu masculino siempre ocupado en otros ámbitos. Por eso a las sirenas se las representó como híbridos femeninos; esa falta o no completud de su condición de mujer es -que recuerde-, el primer intento poético de esa devaluación imaginativa. Circe otra; Calipso una más. ¿Y Penélope se nos podría preguntar? Es meta y mito, punto de llegada y botín, corona, e imagino, que por los diez años transcurridos, erotismo emergente sedimentado y multiplicado en el viaje de regreso. ¿Eso que teje y desteje, aparte de ser el propio texto de la Odisea, no es un ersatz de su himen reconstruído por contigüidad, para hacerse nueva e intonsa a cada mañana del día siguiente?

martes, 8 de septiembre de 2015

El hombre, pontifical o prometeico POR JAVIER LODEIRO OCAMPO



“En el pasado toda empresa era venturosa. Alguien robaba, al fin, las prohibidas manzanas de oro; alguien, al fin, merecía la conquista del Grial. Ahora, la busca está condenada al fracaso. El capitán Ahab da con la ballena y la ballena lo deshace; los héroes de James o de Kafka sólo pueden esperar la derrota. Somos tan pobres de valor y de fe que ya el happy-ending no es otra cosa que un halago industrial. No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno”. Este pasaje de Borges —fragmento de Los cuatro ciclos, 1972— fue recientemente citado aquí por Diego E. Avalos en su escrito a propósito del héroe, su búsqueda y los motivos que lo impulsan a la acción. Las líneas que siguen no pretenden agregar nada a lo allí dicho, sino indagar en las razones de esa supuesta decadencia que, según Borges, impediría al hombre de hoy imaginar para sus héroes los destinos que a los héroes del pasado nadie les negaba.

jueves, 6 de agosto de 2015

Llamado a la Piedad POR DIEGO EZEQUIEL AVALOS

En el cine de Brian de Palma hay un motivo que se reitera, que es el del ruego. Si bien a este motivo lo podemos encontrar bajo distintas modalidades, lo central del asunto es el sentido que De Palma restaura en nuestro tiempo, porque detrás de esta decisión estética hay una clara elección política que, por supuesto, también es metafísica.
De Palma no pone en escena tan solo el lugar de la víctima, cosa por demás corriente en los géneros que transita. En sus films configura también el lugar del piadoso, de aquel que puede compadecerse del dolor ajeno y actuar como agente de salvación. Este rasgo distintivo es el que coloca a su cine en un lugar de arte tradicional, de pura esencia cristiana. Consideramos a esta altura lugar común el juicio al personaje de palmiano como un mero perverso vouyerista. Esta mirada cerrada deja de lado otro posible campo de lectura, uno que tiene en cuenta el verdadero sentido de la contemplación de un acto malvado. Este lugar es el de la acción, el del heroísmo, el del sacrificio por el otro, aún cuando esta decisión llegue demasiado tarde.

jueves, 25 de junio de 2015

La rubia y la morocha POR MELINA CHERRO

Maestro y Neófita espían a través de una vieja puerta de madera. Están en una Abadía abandonada. Es de noche y sopla un viento espeluznante.

NEÓFITA: Maestro, esto es horrible. Realmente no entiendo por qué estamos aquí. Es de noche, afuera las aguas del lago son color negro y acá adentro todo lo que veo me eriza la piel.
MAESTRO: Es aterrador, no hay dudas, pero sólo mirando lo que sucede allá adentro podremos comprender algunas cuestiones que son raigales para nuestra teoría. Vamos a entrar y nos vamos a esconder en algún rincón de la habitación. Tenemos que observar en detalle lo que sucede.
NEÓFITA: ¿Hay que entrar? No, no. De ninguna manera. Vea la mirada de ese hombre. Está como extraviado. Y esa pobre mujer enferma. Yo me quiero ir a mi casa.
 MAESTRO: De ninguna manera. Adentro, vamos.
Ambos ingresan en puntitas de pie y sin hacer ruido. La gran puerta de madera apenas cruje. Corren a esconderse tras un gran sarcófago.
NEÓFITA: Por favor, Maestro. No voy a poder dormir esta noche. Mire a ese hombre, mírelo bien.
MAESTRO: Está bajo los efectos del opio. El pobre hombre añora a su adorada Ligeia y no puede hacer más que fumar opio y soñar con ella.
NEÓFITA: Entonces la que está en la cama es la agonizante Lady Rowena.
MAESTRO: Exacto. Estamos en Inglaterra hacia fines de 1838. Poe nos sitúa aquí, en la cuna de la revolución industrial y nos sumerge en este universo oscuro y mórbido, para hacernos pasar por el sufrimiento de este hombre y de la pérdida de su mujer angelical. Nos advierte así algo que no podremos evitar.

lunes, 8 de junio de 2015

Sacha Guitry y otros chamanes POR ANGEL FARETTA

Si desde el momento mismo en que D. W. Griffith creara el cine como forma propia del pensar y del poetizar, muchos “hombres de letras” -cualquier cosa que ello quiera decir con el correr de los años- hubieran declarado de manera taxativa que sólo les interesaba de esta forma operativa su cualidad meramente técnica, fotográfica –es decir aquello que ya estaba in nuce en las invención de les frères Lumière- para conservar, archivar, o aún eternizar sus creaciones literarias, mucho tiempo se hubiera ganado en el debate estético de la modernidad. Porque de haber sucedido ello de manera temprana, se hubiera conseguido definir qué cosas y obras son cine y qué otras son meramente cinematógrafo. Es decir algo anterior, teatral o literario –cualquiera sea su calidad- archivado por el método técnico de poder imprimir y reproducir mediante la imagen en movimiento un texto preexistente, así como su representación escénica. De entre estos literatti que optaron por confesar tempranamente sus relaciones de amo-esclavo con el medio-cine se cuentan de manera por demás clara y distinta dos dramaturgos franceses de muy diverso origen, tanto geográfico como imaginario, tanto estilístico como moral. Marcel Pagnol y Sacha Guitry. Del primero, un provenzal sanguíneo, cultor de una obra teatral con una acentuado localismo tanto dialectal como ideológico, autor de obras como “Marius”, “Fanny” y “Cesar”, y la quizás más sonada de todas, “La mujer del panadero”, no nos ocuparemos aquí. Del segundo sí.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Cuando el Destino marca POR DIEGO EZEQUIEL AVALOS

A partir de un texto de Ángel Faretta llamado Tema del cine y del héroe, parte de su maravilloso libro Espíritu de simetría, vamos a realizar una reflexión alrededor de la figura del héroe y su destino.
Haciendo referencia a Borges, Faretta asegura que el tema capital de la épica es la busca, la cual antes era afortunada (El Vellocino de oro) y actualmente trae aparejado el infortunio (El Castillo, Moby Dick). La suerte del héroe cinematográfico también iría empeorándose en la historia del cine, teniendo en cuenta el arco que podemos elaborar entre La diligencia, Vértigo y París, Texas (en este film en particular el héroe completaría su busca para luego iniciar otra hacia ¿la tumba?)
Centrándose en el héroe y esta manía que lo empuja detrás de un objetivo que parece imposible Faretta escribe: “Hay un trayecto que va de la biología al destino. Nos aseguran que en el exacto medio de ese segmento acecha el sofá o, mejor dicho, la tentación del sofá.”

miércoles, 6 de mayo de 2015

Lo sagrado en tres films de Rossellini POR JAVIER LODEIRO OCAMPO

Escribir sobre Roberto Rossellini parece casi imposible sin incluir tarde o temprano la palabra “neo-realismo”. Cumplido el requisito, la dejamos a un lado para centrarnos en la relación de su obra fílmica con lo sagrado, en particular en el famoso trío de los `50: Stromboli terra di Dio, Europa `51, Viaggio in Italia.

CAMINO AL CENTRO
Al comienzo de su obra más conocida —Lo Sagrado—, Rudolf Otto desaconseja seguir con la lectura a quien no pueda recordar momentos de emoción religiosa. Algo parecido puede decirse en relación a las líneas que siguen —salvando las distancias—, porque si bien estamos lejos de intentar una investigación religiosa, sí trataremos los films en cuestión dando por hecho que lo sagrado no es algo que deba ser demostrado o probado sino que es la realidad última, aquella substancia suprema “comparada con la cual todos los niveles de la existencia y todas las formas de la variación no son más que accidentes”[1]. No sobra aclarar, sin embargo, que sagrado y religioso no son sinónimos: la religión es el puente que sirve al hombre en estado de separación de aquella realidad última para encontrar el camino de regreso.